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jueves, junio 24, 2010

Tengo Sueño!

Tengo Sueño!



Jimmy Triana


Tengo sueño, pero justo en el momento que regreso a la cama, suena el celular. Hacía casi dos años no escuchaba la voz de Amira y me cuenta –como adelantando cuaderno- sus novedades de todo ese tiempo transcurrido. La conocí de forma particular: aquella noche en la avenida Fundadores. Esta mujer –para mí en ese instante desconocida- me sorprendió cuando corriendo y agitada llega ante mí, me abraza y me besa…. Ahí no supe qué hacer, aunque a la brevedad de un pestañeo, noté que la perseguían dos hombres que inmediatamente percibieron que asunto era diferente y desaparecieron de una vez.

Basto solo un minuto para que la situación cambiara. Lo que no supimos saber fue por qué seguimos casi toda la medianoche besándonos como unos ansiosos e inocentes exploradores del universo extraño del cariño y la ternura, acompañado de la diligente pasión y el apropiado encanto de las miradas.

Dos días después viajé para Argentina cuya instancia perduraría por un año largo. Intenté llamarla dos veces, pero fue en vano. Regrese a Colombia y no logré contactarla. Así que volverla a oír fue como renacer, una avalancha de pensamientos y deseos se agolparon en mi pecho. Quedamos en vernos mañana a tomar un café y no sé qué decirle sobre aquel extraño amor.

Ahora, escucho el timbre. Es mi hermano que llega luego de sus acostumbradas rumbas de fin de semana. Le abro la puerta porque perdió sus llaves. Bebo agua y renace aquel sueño raro que acaba de invadir mientras estaba en las manos de Morfeo.


Curiosamente, esta mujer del sueño es mi prima. Y entiendo la razón de esta turbulenta sensación de arriesgarlo todo… Pues mañana en la noche, justamente pienso junto con ella decir, aprovechando cumpleaños de nuestro abuelo maternal, el amor que sentimos mutuamente y que soportamos en secreto por cinco años. Pero ya basta todo por hoy, respiro tranquilamente listo para mañana y regreso a mi lecho porque tengo sueño!

domingo, junio 06, 2010

Entrevistando a Sancho Panza

Hola, buenos días para todos. Estamos en nuestro programa “Diálogos con personajes literarios”. Y precisamente hoy tenemos a nada más y nada menos que al escudero de Don Quijote de la Mancha, Sancho Panza. Bienvenido!

Sancho Panza: Gracias, vuesa mercé. ¿No tienes por ahí un pasa bocas? Porque esto así con garganta seca y muelas sin oficio es difícil.
Periodista: Sí, señor. Tranquilo, pero será al final de la entrevista. Por ahora queremos saber sobre Usted, su forma de ver las cosas, que nos chismosee un poco de Don Quijote, de la historia y de su época. Comencemos: ¿Quién es Sancho Panza?
Sancho Panza: A ver, qué le digo a vuesa mercé… Soy un campesino, labrador de la tierra y me gusta ver las cosas como son. Del resto ya me véis aquí! Aaahhh, pero Sancho no es tan Sancho como la gente piensa y Don Alonso Quijano no es tan Quijote como la gente cree.
Periodista: Curioso lo que dice y por eso mismo quiero que usted aclare eso último. Mirémoslo así: Creo que en la vida saludable consiste en una mezcla sana entre la fantasía y la realidad. Pero en Don Alonso el asunto de la fantasía es un sarcástico e irónico juego de realidades que se presentan como fantasía. Y en mí, la cosa va por el derecho a la fantasía, pues creo que eso me cautivó de mi amo, Don Alonso.
Periodista: Ummmm, qué bueno que lo aclaras, Sancho. Y ¿Qué más nos puedes contar de ti? Pues creo que eso de ser realista a veces debe ser un poco difícil, ¿Cómo lo hace?
Sancho Panza: Ante todo soy un observador. Creo que soy –como dice el profesor Chacón- un empirista, justifico lo que sé por la experiencia. Ah, pero eso sí pongo por delante la subjetividad de las tripas y estómago porque no hay que dar puntada sin dedal.
Periodista: ¿O sea que Usted todavía piensa que Don Quijote le cumplirá su promesa de ser gobernador?
Sancho Panza: Vuesa mercé, cómo hace falta que te ilustres mejor! ¿No has leído una obra que se llama “Historia del más famoso escudero Sancho Panza”? (La periodista hace gesto de no saber qué habla y Sancho prosigue). Hay una obra publicada en 1793 en su primera parte y en 1798 en su segunda parte por el señor Pedro Gatell y Garnicer. En esa primera parte muestran cómo me sentí tras la muerte de mi amo y de cómo me dedicaba a contarle a los vecinos mis aventuras con él (Suspira con nostalgia).
Periodista: Disculpe, Don Sancho, ¿Y eso qué tiene que ver con la promesa?
Sancho Panza: Ah, sí. Al grano! Pues que en esa primera parte llegué a ser nombrado Alcalde de mi aldea, cargo que desempeñé con mucho acierto, no como los alcaldes que ha tenido este municipio.
Periodista: Veo que está actualizado de la vida actual ¿Qué piensa del mundo contemporáneo y qué le aconseja a la gente?
Sancho Panza: Respondo la segunda parte para luego resolver la primera. ¿Qué le aconsejo a la gente? Les sugiero ser saber combinar fantasía (para perseguir y alcanzar los sueños), pero también sentido de realidad, que pongan los pies en la tierra. Este mundo está muy empujado por la mentira: no más basta ver a un presidente decirle a la gente que cuide una gallinita y sus tres huevitos; o una organización como la ONU que se hace de la vista gorda con los atropellos del ejército israelí o pretendiendo arreglar las cosas con pañitos de agua tibia. A eso agréguele unos medios de comunicación que malinforman a la gente y la manipulan ideológicamente fomentando la servidumbre moderna por la cual todo el mundo se siente feliz siendo esclavos de sus cadenas espirituales, políticas y sociales.
Periodista: Vaya, Don Sancho. No me imaginaba que Usted pensara profundo.
Sancho Panza: Por eso mismo le decía: No soy tan Sancho como parece.
Periodista: Pero pasemos a otro punto: ¿Usted por qué utiliza en la obra tantos refranes, Don Sancho?
Sancho Panza: Vuesa mercé, los refranes, dichos y sentencias son formas del saber popular y allí se encuentra lo que llamamos el sentido común que es una herramienta para ser realistas en esta vida. Me ha permitido manifestar lo que pienso y justificar mi manera de actuar de forma rápida y sencilla, pues el palabrerío de Don Quijote es bárbaro. Además, recuerda que por esa época no había casi escuelas, así que los campesinos nos refugiamos en el bagaje cultural de los refranes. Claro está que con la educación de ahora, pues uno no se pierde de mucho.
Periodista: ¿Qué me dices de Don Quijote?
Sancho Panza: Lo extraño mucho. Me toxcaba estar pendiente de sus locuras, ya saben: peleas con gigantes cuando en realidad era molinos y ese tipo de cosas. Me tocaba lidiar con eso, pero aprecio mucho a Don Alonso Quijano, sobre todo por escogerme como su escudero.
Periodista: Don sancho, unas palabras finales para la audiencia y después nos vamos a comer como Usted lo pidió.
Sancho Panza: Eso sí son buenas noticias. A la audiencia le digo que hace falta verdaderos quijotes y hay un quijote en cada uno y también un Sancho como yo. En el mundo existen pésimas copias de Don Quijote y también pésimas copias de mí. Invito a que sepan combinar esas dos cualidades: el derecho a la locura y la fantasía para salir adelante junto al realismo sereno para lograr sobrellevar mejor nuestras vidas y para saber y poder avanzar.
Periodista: A todos la audiencia, muchas gracias por acompañarnos y nos vemos en la próxima emisión de “Diálogos con personajes literarios”.

martes, julio 28, 2009

Variaciones al "Poema Nº20 de Neruda"

Puedo tener los sueños más lindos esta noche,
soñar por ejemplo
que podemos estar juntos
y que la palabra "pero"
no existe en el diccionario del corazón
ni en la gramatica situacional,
que los ríos de nuestras vidas
convergen al fin
en el océano pacífico del amor.

Puedo tener los sueños más sencillos esta noche,
como caminar libremente
juntos una tarde,
dedicarte canciones
por la radio y
serenatear en tu ventana
a pesar de mi voz desafinada

Ah, y puedo sufrir los besos más ricos esta noche,
tocar con mis ojos tus labios,
desplazar la distancia en el abrazo
redescubrir la topografía de tu rostro,
fundirlos paso al comienzo,
con frenesí al final
y luego recorrerlos al calor
sosegante de mis yemas...
Ah, qué rico sería!

jueves, marzo 20, 2008

Si las guerras fueran de bolitas de papel



Si vencieran a Osama Ben Laden y a los grupos terroristas e insurgentes con bolitas de papel, las guerras ya no serían sangrientas. Si un país le declarara la guerra a otro, su arsenal serían cañones o bazucas de bolas de papel, soldados con ligas caucho y millares de bolitas de papel.

La Cruz Roja y Human Rights Watch ya no se preocuparían porque no habría más muertes. El mercado negro tendría que cambiar las armas tradicionales y sus agentes por intelectuales que cargarían las bolitas de papel con mejores ideas y argumentos que sus enemigos.

Si vencieran a Osama Ben Laden y a los grupos terroristas e insurgentes con bolitas de papel, los milicianos y los ejércitos correrían hacia librerías, bibliotecas y luego a papelerías para equipar su armamento. Tal cosa redundaría en una mayor inversión social para una niñez feliz que aprende en mejores escuelas y para una población en general que cuente con mejores clínicas y hospitales.

Si vencieran a Osama Ben Laden y a los grupos terroristas e insurgentes con bolitas de papel, cualquier estudiante podría convertirse en un terrorista o delincuente, pues cuando estuviese en el salón de clase, sus compañeros y profesores le tendrían temor inspirado en el respeto (y no al revés) cuando él o ella arrojara bolitas de papel cargadas de frases de admirable sabiduría, sencillez de palabras y gracia expresiva.

Si vencieran a Osama Ben Laden y a los grupos terroristas e insurgentes con bolitas de papel, Estados Unidos levantaría una estatua en honor a las bolitas de papel y su estatua de la Libertad ya no sería hueca como lo demuestran en sus pragmatismo político Asimismo, firmaría el acuerdo de Kyoto, su ecología humana sería realmente práctica y la reforestación más ágil y efectiva.

Todo esto ocurriría si vencieran a Osama Ben Laden y a los grupos terroristas e insurgentes con bolitas de papel. Pero la realidad es otra y esta es la hora en que Estados Unidos ha utilizado –gracias a su ilustre pseudos-ignorancia política- todo su sofisticada tecnología armamentista para intentar capturar o aniquilar a estos personajes, en vez de emprender la lucha contra el terrorismo más tenaz y violento que sacude a la humanidad: el hambre!

Girardot, marzo 20 de 2008

Este texto surge en el año 2001, recién sucedido los hechos del 11 de septiembre que todo el mundo conoce. El punto de partida es un escrito elaborado por los estudiantes Camilo Jiménez y Fernando Velásquez del Grado 11º. Al igual que el documento anterior, lo encontré en estos días y me sentí conectado con sus ideas y decidí desarrollarlo en esta nueva versión. Espero sus críticas y observaciones, gracias!

Si los pensamientos fueran fragantes



El género humano nos sorprende cada vez más por sus preguntas, que por sus respuestas. Lo digo porque en días pasados, un chiquillo inquieto de siete años participó de una conversación entre adultos acerca de las anécdotas alrededor de las preguntas que nos hacíamos en la niñez. El niño lanzaba la hipótesis de qué pasaría si los pensamientos tuviesen olor. Obviamente, la mayoría no lo tomó en serio. Sin embargo, poco después de la media noche, con dos amigos más atendimos tal interrogante, destacando su inocencia y lucidez, sin poder contar con el infante ya caído en los brazos de Morfeo.

Un amigo afirmó que si eso pasara, la capa de ozono se habría destruido por completo hacía bastante tiempo. En cuanto a mí, me atreví aseverando que si eso sucediera favorablemente cambiarían algunas cosas en el mundo.

Para decirlo claramente, si el caso fuese que lo sabio, inteligente y bueno emitiera un olor agradable; mientras que lo necio, inútil y malo fuese lo contrario, bastaría pensar y oler para tomar decisiones más acertadas. En resumidas cuentas creo que quizás la humanidad hubiese evitado numerosos episodios desagradables de su historia.

Pero el ser humano es complejo y no es reductible ni a quimeras ni a posturas simples. Nadie podrá negar que existe un valor que configura la condición de dignidad humana y ése es la
Libertad. Gracias a ella, el Hombre suele estar combatiéndose a sí mismo mediante ideas que, en no pocos casos, son contradictorias entre sí.

Según la respuesta a la inquietud inicial, un bachiller tendría que vérselas con el olor de los pensamientos de la familia, con el de los amigos y el de sí mismo para optar entre la conveniencia (guiada por la influencia social) y la vocación (guiada por la convicción personal) para elegir su carrera universitaria. Seguramente, en la mente de este joven estarán relacionados, por no decir confundidos, las diversas fragancias que intentan orientar la elección de su futuro profesional.

Es allí como se reflejaría el carácter complejo de la raza humana. Pues, cada uno de estos olores se mezclarían creando lo que precisamente genera angustia en el ser humano: la necesidad de elegir. Este acto no es para nada descomplicado porque elegir precisa dejar algo bueno o excelente por algo tal vez igual, pero que ofrece otras condiciones o ventajas.

En otro caso, en una cumbre de naciones, cada uno de los delegatarios emitiría, en nombre de su país, la complejidad de olores (su posición política o militar) frente a un tema o conflicto determinado. Lo único que habría para inclinar una decisión es conocer el aroma de la paz, la justicia, la solidaridad y la equidad para observar qué fragancias compartidas en las variadas opiniones e ideas de dicha cumbre se acerca más a tales aromas. Entonces, así los organismos internacionales de cualquier naturaleza desempeñarían un mejor papel en el concierto de los pueblos de todo el mundo.

Pero, para fortuna o no de la humanidad, los pensamientos no tienen olor, fragancia o aroma. Y si hay alguna forma de detectarlos sería mediante la atención crítica de los conceptos e ideas que se acerquen más a la realización digna de personas y naciones hacia los más altos valores de la historia. Entonces, de ahí en adelante, otras serían los conflictos y las guerras del género humano.


Girardot, marzo 20 de 2008

Debo confesar que este texto lo tenía pre-escrito desde mediados del 2007 y que precisamente ahora con las tensiones internacionales frente a las actuaciones del gobierno colombiano contra las FARC, lo encontré en mis archivos (como una hoja arrancada de mi agenda anual) y decidí que estaba sintonizado conmigo mismo y con el tema para desarrollarlo en esta versión. Como ven, escribir no es fácil y requiere tiempo… Y esa costumbre entre los docentes de exigir escrito a quema ropa riñe demasiado con la formación inicial de escritores inexpertos. Como docente, me veo en la obligación de darle ejemplo a mis estudiantes acerca del proceso escriturales. Bienvenidas sus críticas y observaciones, gracias!

martes, septiembre 19, 2006

Carta a Juan David

Girardot, septiembre 17 de 2006

Juan David:

Hay ocasiones en que no es suficiente decirle a alguien lo importante que es, sino que se debe escribir para demostrárselo aun más. En este caso, Juan David, quiero expresar lo mucho que te quiero, eres un regalo de Dios para mí, siempre lo has sido y por eso te quiero mucho.
Para empezar, ya sabes que fui el único que aposté que serías un niño al nacer, soñaba cuidando a esa criatura y escuchando sus primeras palabras y siempre recordaré el sonido de tus carcajadas de bebé. Esos sonidos son capaces de robarle a cualquier persona el corazón. Llegaste a nuestro hogar que conformábamos hasta ese entonces tus padres y yo, en el momento indicado; llegaste a ser la pieza central, la ficha que hacía falta para completar el rompecabezas de la familia.

Respecto a tu crianza, sabes que me agrada escuchar algunas personas que me han hablado bien de ti y eres consciente de tus fortalezas y debilidades; pero no es suficiente con saberlo, sino con reconocerlo, es decir, hacer algo significativo al respecto. Nunca desistas de cambiar para tu bien y de tu imagen ante los demás. Cambiar positivamente es una oportunidad para darnos cuenta lo excelente que llegaríamos a ser, si nos seguimos dando la licencia para seguir haciéndolo cada vez mejor.

Juan David, sabes que el ser humano no es perfecto, pero sí perfectible, que pueden hacer las cosas cada vez con más acierto ante la vida. Sin embargo, hay personas que mueren a los 25 0 40 años y son enterrados a los 55 o 63 años. Desafortunadamente existen personas que dejaron de evolucionar, de perfeccionarse, de buscar la excelencia cada día y por eso mueren en vida, mueren por dentro, en algunos casos se parecen a las personas que dicen “a mí nadie me viene a enseñar cómo tal cosa u otra”ó “a mí nadie me viene a decir cómo son las cosas…”. Finalmente, esas personas descienden a la sepultura dos o tres décadas después porque sus cuerpos no les quisieron responder más, pero se trata de individuos que vegetaron en vida, que se quedaron congelados en un instante de la vida sin percatarse de la necesidad de cambiar, de seguir madurando…

Yo estoy terminando mi juventud y tú apenas la empiezas. Época de búsquedas a otro nivel de inquietud, de una curiosidad más compleja: se descubre el sin sabor de estudiar porque no se hace con pasión y entusiasmo, sino con monotonía, con la necesidad de cumplirle a los papás y no a sí mismo. Sé que no eres el estudiante ideal y tampoco quiero que lo seas si no descubres por ti mismo el valor de la excelencia. También, por esa época se quiere aprender a mirar otro mundo: el de posiblemente las primeras amistades de la vida, el de la rumba, el de aprender a relacionarse con otras personas ajenas o distantes a su medio, el de saber acercarse a una chica y el de pensar qué voy a hacer con mi vida más adelante por algunos instantes. Pero si hay algo indiscutible es que la Juventud es la cuenta de ahorro para la adultez y la vejez, que es el tiempo de siembra para esas etapas superiores de la vida. Aprovecha este tiempo porque de ello dependerá tu futuro, sé que podrás hacerlo, lo estás empezando.

Así que lo único sensato que puedo orar delante de Dios acerca de ti es: “Que Dios cumpla Su propósito en ti, que no te desampare como obra de Sus manos; que te haga entender el camino en que debes andar”.

De tu parte sólo esfuérzate y sé valiente para enfrentarte a ti mismo, porque el mayor enemigo del ser humano está dentro de sí mismo. Enfréntate a aquello que no te deja prosperar, que no te permite estar a la altura de tu tiempo y adelantarse al mismo. Solo date la oportunidad de hacer las cosas que nunca has hecho para empezar a ver las cosas que nunca has visto de ti: esa excelencia que nace en ti, pero que aún no brota ante los demás. Ahora, reconozco que tus pequeños cambios han sido satisfactorios para mí, pero el tiempo pasa y se debe ser más exigente para alcanzar resultados que se requieren alcanzar y es necesario que esos cambios se sumen y multipliquen para constituir grandes cambios en ti. Pero si hay algo que considero sabio que te puedo aconsejar es: APRENDE A DESEAR. Esa es la esencia de la tecnología afectiva que no excluye de ninguna manera el esfuerzo y el sacrificio que caracteriza los hombres y mujeres de grandes propósitos. La disciplina es un árbol de raíces amargas, pero de frutos dulces. Esas tres cosas son en el 90% el secreto del éxito y la excelencia.
Juan David, estoy orgulloso de ti y de lo que puedes llegar a convertirte. Orgulloso y agradecido por todos los momentos que hemos compartido para alegrarnos el rato y pero sobre todo por contar contigo. Que Dios te provea de la sabiduría y la inteligencia suficiente para tomar todas las decisiones que contribuyan a tu buen desarrollo como persona, a tu sólido enriquecimiento espiritual, a tu equilibrio afectivo, y en especial a la formación de tus talentos y carácter. Recuerda que el talento se forja en la calma y el carácter en la tempestad; en otras palabras, que sepas aprender con las dos caras de esa misma moneda llamada: LA VIDA.

Te quiero!

Dios te bendiga Siempre!

Att. Jimmy T.